ARTÍCULOS DE OPINIÓN

8 Oct - 2026

FRANCIA REFUERZA SUS INCENTIVOS FISCALES PARA ATRAER PRODUCCIONES EXTRANJERAS

Por PROFILM

Para un Executive Producer en Los Ángeles o Londres, elegir una localización nunca es una decisión exclusivamente artística. Es una ecuación en la que pesan el talento técnico, las infraestructuras, la capacidad de producción y, cada vez más, la competitividad de los incentivos fiscales.

Francia —y especialmente París— ha sido históricamente un destino privilegiado por sus localizaciones, su patrimonio y su capacidad técnica. Sin embargo, también ha tenido que hacer frente a las mismas presiones competitivas que el resto de Europa: atraer proyectos internacionales de gran presupuesto en un mercado global en el que las producciones comparan permanentemente las condiciones que ofrecen los distintos territorios.

FRANCIA REFUERZA SUS INCENTIVOS FISCALES PARA ATRAER PRODUCCIONES EXTRANJERAS. El pasado 10 de julio de 2026, la Comisión Europea adoptó la decisión SA.122940, por la que no plantea objeciones al régimen francés de crédito fiscal para los gastos de producción en Francia de obras cinematográficas y audiovisuales extranjeras. El régimen, con una duración hasta el 31 de diciembre de 2028, cuenta con un presupuesto global de 603 millones de euros y una intensidad máxima de ayuda del 50 %.

La reforma introduce, entre otros elementos, una modificación especialmente relevante para las grandes producciones internacionales: la posibilidad de computar las remuneraciones de intérpretes no europeos dentro de los gastos elegibles, eliminando así una de las limitaciones que podían restar atractivo al incentivo francés para proyectos protagonizados por talento internacional.

La propia Comisión Europea reconoce la importancia de esta modificación al señalar que la exclusión de las remuneraciones de intérpretes no europeos constituía un obstáculo relevante para las empresas audiovisuales a la hora de decidir dónde localizar sus producciones.

Más talento internacional dentro del incentivo

El cambio es especialmente significativo para las grandes producciones de Hollywood y para las series internacionales que trabajan con repartos de carácter global.

Hasta ahora, el régimen francés, -como el español actualmente- establecía importantes restricciones respecto a determinadas remuneraciones de artistas e intérpretes. La nueva configuración amplía el perímetro de los gastos que pueden beneficiarse del crédito fiscal y permite a Francia competir en mejores condiciones por producciones en las que los protagonistas internacionales representan una parte significativa del presupuesto.

El crédito fiscal se mantiene en el 30 % de determinados gastos realizados en Francia, con un límite máximo de 30 millones de euros por obra (10 millones más que el tope español).

No es solo dinero: el «test cultural»

El acceso al crédito fiscal no es automático. El incentivo está dirigido a la empresa que realiza en Francia la producción ejecutiva de la obra extranjera y está condicionado a la obtención de la correspondiente autorización del CNC (Centre national du cinéma et de l'image animée).

La producción debe superar un sistema de puntos que acredita su vinculación con la cultura, el patrimonio o el territorio francés. El objetivo es garantizar que el incentivo fiscal destinado a atraer producciones internacionales tenga también un retorno cultural y económico para Francia.

Entre las condiciones se encuentran un mínimo de 250.000 euros de gastos elegibles —o, para obras cuyo presupuesto sea inferior a 500.000 euros, un gasto elegible equivalente al menos al 50 % del presupuesto— y, con carácter general, un mínimo de cinco días de rodaje en Francia para las obras de ficción.

El sistema combina además controles previos y posteriores (auditoría) destinados a verificar el cumplimiento de las condiciones del incentivo.

Francia ya compite también a través de los VFX

Hay otro elemento que merece especial atención en la estrategia francesa de atracción de producciones internacionales: el bonus para producciones con un elevado componente de efectos visuales.

Este incentivo no nace con la reforma de 2026. Está vigente desde el 1 de enero de 2020 y permite elevar del 30 % al 40 % el crédito fiscal para determinadas obras de ficción con fuertes efectos visuales cuando realizan en Francia al menos 2 millones de euros de gasto elegible en trabajos de VFX.

Para acceder al tipo bonificado, las obras deben cumplir además los requisitos establecidos para las producciones de ficción con fuertes efectos visuales, entre ellos que al menos el 15 % de los planos —equivalente a una media de 1,5 planos por minuto— sean objeto de tratamiento digital.

Se trata de una apuesta estratégica evidente: utilizar la fiscalidad no solo para atraer rodajes, sino también para atraer trabajos de alto valor añadido como los efectos visuales y postproducción.

Seguridad jurídica

La producción audiovisual internacional requiere planificación a varios años vista. Un proyecto puede desarrollarse en 2026, rodarse en 2027 y completar su postproducción posteriormente. Por ello, la previsibilidad del marco fiscal resulta especialmente relevante para las productoras internacionales a la hora de decidir dónde localizar una producción.

El régimen francés aprobado por la Comisión Europea se extiende hasta el 31 de diciembre de 2028, y contempla mecanismos destinados a preservar la aplicación del incentivo a determinados proyectos aprobados antes de esa fecha, incluso cuando parte de sus gastos se produzcan posteriormente.

Es una señal clara de que la estabilidad del incentivo forma parte también de la política de atracción de producciones.

Los límites establecidos por Bruselas

Como ocurre con cualquier régimen de ayudas de Estado, el incentivo francés está sujeto a límites destinados a preservar la competencia dentro del mercado único europeo.

Entre ellos:

  • 30 % de los gastos elegibles realizados en Francia como tipo general.
  • 40 % para las obras de ficción que cumplen los requisitos específicos del bonus VFX.
  • 30 millones de euros de crédito fiscal como máximo por obra.
  • Una intensidad máxima de ayuda del 50 %.
  • Los gastos elegibles territorializados no pueden superar el 80 % del presupuesto total de la producción, de acuerdo con las reglas europeas aplicables al sector audiovisual.

Una señal para España

La reforma francesa transmite un mensaje muy claro al mercado internacional: Francia no se limita a competir por sus localizaciones, su patrimonio o su capacidad técnica; también adapta su marco fiscal para responder a las necesidades reales de las grandes producciones internacionales.

La ampliación de los gastos elegibles para incorporar talento internacional y la apuesta sostenida por los VFX son dos ejemplos de cómo un país puede utilizar sus incentivos para reducir barreras y aumentar su competitividad.

España cuenta con una potente industria audiovisual, profesionales altamente cualificados, una extraordinaria diversidad de localizaciones y una creciente capacidad en producción virtual, efectos visuales y postproducción. Pero la competencia por las grandes producciones internacionales es europea y global.

La pregunta, por tanto, no es si España puede atraer producciones internacionales. Ya lo hace. La cuestión es si nuestro marco de incentivos está evolucionando al mismo ritmo que nuestros competidores.

PROFILM